Viaje (9)
No te puedes detener, viajero, el hilo del tiempo pende de un futuro que no existe
y que tira de ti.
Relatos emocionales y breves escritos y publicados por: FRANCISCO JAVIER GURRERA AGUADO (Barcelona, Spain) Copyright del autor: Licencia Creative commons. Todos los derechos reservados, se prohíbe toda difusión parcial o total sin permiso del autor. Inicio: 1 de Abril de 2014 Final: 1 de abril de 2044 (s.m.i.) Frecuencia: 1 x semana. Escribir es vivir, también.
Viaje (9)
No te puedes detener, viajero, el hilo del tiempo pende de un futuro que no existe
y que tira de ti.
Riesgo
Confieso que ayer al mediodía asumí, siendo hipertenso, un riesgo considerable al tomarme un café con cafeína (me venía de gusto después de una buena paella de marisco) y esta madrugada me he despertado a eso de las tres y treinta y tres con unos ojos como platillos flotantes…
Y aunque ha sido sólo una vez, ha bastado para tenerme desvelado toda la noche, dando vueltas en la cama repensando en la deliciosa y maldita paella.
También con tanto grano caí en la cuenta que tanto pensar sobre lo mismo perjudica seriamente la salud y que era mejor asumir el riesgo de no pensar tanto... y… de sentir más.
Y en eso estoy.
Inmortal (5)
Por mucho que corras y dudes casi todo es imperecedero.
Detente para descubrirlo.
Desconegudes
Després... despullades com estaven, es tragueren el maquillatge, les pestanyes
postisses, i es despintaren els llavis i... tornaren a ser unes desconegudes.
Nemesio1 (Continuación)
—Cómo te sientes, hoy?
—Decepcionado, Nemesio, me siento decepcionado.
—¿Y eso?
—He estado durante meses advirtiendo a mis familiares y amigos del grave peligro que todos corremos y no ha tenido ninguna acogida.
—¿De qué peligro hablas?
—Del envenenamiento generalizado de lo que llaman vacunas.
—Tú, contra todos?
—Bastantes, querrás decir, bastantes contra la mayoría, sí.
—¿Y qué te duele?
—Me duele el conformismo de los seres que me importan, su falta de sentido crítico.
—¿Estás seguro que te duele eso?
—También que no me hagan caso, me duele el desprecio.
—¿El desprecio?
—Que no crean en mí ni en las pruebas que les aporto.
—No te parece que cada cual puede pensar y hacer con su vida lo que le plazca.
—Cierto, pero se la están jugando sin darse cuenta.
—¿Tan seguro estás?...
Silencio (11)
Después de tres horas de silencio estaba que se subía por las paredes, el muy felino.